Soluciones para la oreja caída de mi perro
Las orejas de los perros son una de las partes más expresivas y características de cada animal, y muchas razas las tienen erectas, semierectas o naturalmente caídas como parte de su anatomía. Pero hay situaciones en las que una oreja que debería estar erecta o semierecta se cae sin motivo aparente, o en las que aparece de pronto en un perro que la tenía levantada con normalidad. En esos casos, el cuidador suele preguntarse si pasa algo, si es normal y si hay soluciones para que recupere su posición. La respuesta depende mucho del origen de la oreja caída, y por eso conviene entender bien las distintas causas, los enfoques posibles y, sobre todo, cuándo es momento de acudir al veterinario.
Por qué se cae la oreja del perro: causas y enfoques
Antes de hablar de soluciones, hay que entender por qué se cae una oreja. Los perros tienen en la oreja un conjunto de cartílagos y musculatura que mantienen su forma, y la posición depende tanto de la genética de la raza como de la fortaleza y madurez de esos cartílagos. En algunas razas la oreja erecta es lo normal, en otras lo es la oreja semierecta y en muchas la oreja caída es la postura natural y deseada. Cuando una oreja que debería estar erecta o semierecta aparece caída en un perro adulto, suele haber alguna causa identificable, ya sea relacionada con el desarrollo del cachorro, con una lesión, con un proceso inflamatorio o con un problema neurológico. La buena noticia es que muchas situaciones tienen solución, aunque otras requieren simplemente aceptación cuando la causa es genética o estructural. Lo importante es identificar bien la situación para tomar la decisión adecuada.
Cachorros y desarrollo: la oreja caída temporal
Una de las situaciones más frecuentes en las que aparece una oreja caída es durante el crecimiento del cachorro. En razas con oreja erecta, como el pastor alemán, el pastor belga, el husky siberiano, el akita, el border collie o el doberman, el cartílago de la oreja se va desarrollando y endureciendo de forma progresiva durante los primeros meses de vida. Es muy habitual que las orejas suban y bajen varias veces a lo largo del crecimiento, especialmente durante el periodo del cambio de dientes, en el que el organismo del cachorro destina mucho calcio y energía a la formación de la dentadura definitiva, y los cartílagos pueden quedar momentáneamente más blandos. En la mayoría de los casos, las orejas acaban subiendo solas conforme el cachorro madura, sin necesidad de hacer nada. Por eso, ante un cachorro con una oreja caída, lo primero es tener paciencia, dar tiempo al desarrollo y consultar con el veterinario solo si pasados varios meses no termina de subir, o si hay algún signo añadido de dolor o problema. En algunas razas se recomienda valorar la situación si la oreja sigue caída después del cambio de dientes, ya que pasada cierta edad la corrección espontánea es menos probable.
Cuidado nutricional durante el desarrollo
La alimentación adecuada durante la fase de cachorro tiene un papel fundamental en el desarrollo de los cartílagos y, por extensión, en la posición de las orejas. Una dieta de calidad, específica para cachorros, que cubra las necesidades de calcio, fósforo y proteínas, es la mejor garantía para un crecimiento equilibrado. Las dietas mal formuladas, los desequilibrios de calcio o las suplementaciones por cuenta propia pueden afectar negativamente al desarrollo. Hay que tener especial cuidado con los suplementos de calcio que algunos propietarios añaden pensando que ayudarán a las orejas, porque un exceso de calcio puede causar problemas más serios y no garantiza nada en cuanto a la posición de las orejas. La pauta nutricional debe seguirla el veterinario.
Vendajes y técnicas de soporte: cuándo se utilizan
En algunas razas con oreja erecta, los criadores y veterinarios utilizan a veces técnicas de soporte para ayudar a que la oreja se sostenga durante el desarrollo, especialmente cuando ya se ha pasado la fase normal de altibajos y la oreja sigue caída pasados varios meses. Estas técnicas suelen consistir en colocar un soporte interno ligero que mantenga la oreja en posición erecta durante un tiempo, dándole al cartílago la oportunidad de fortalecerse en la postura correcta. Hay distintos métodos, pero todos comparten una idea: aportar un apoyo temporal que ayude al cartílago a tomar la forma deseada. Estos procedimientos deben hacerlos siempre profesionales con experiencia, ya sea el veterinario o un criador con conocimientos específicos, porque mal aplicados pueden causar irritaciones, lesiones o no funcionar. Conviene saber también que estas técnicas tienen un margen de eficacia limitado en el tiempo, ya que una vez el animal ha madurado y el cartílago está formado, las correcciones son mucho más difíciles.
Caída brusca de una oreja en un perro adulto
Cuando un perro adulto que siempre ha tenido las orejas en su posición normal, ya sea erecta, semierecta o caída, presenta de pronto una oreja que cae o cambia de aspecto, conviene investigar. Las causas más frecuentes son una otitis externa, especialmente si la oreja es erecta y de pronto cae, ya que el dolor o la inflamación pueden hacer que el perro mantenga la oreja en una posición distinta a la habitual. Un hematoma del pabellón auricular, llamado othematoma, también puede dar lugar a una oreja que cuelga, hinchada y llena de líquido, habitualmente por traumatismos o sacudidas repetidas. Una lesión o golpe en la zona, la presencia de un cuerpo extraño en el conducto y, en algunos casos, problemas neurológicos que afectan a los nervios que controlan la musculatura del pabellón, también pueden cambiar la posición de la oreja. Si la caída es brusca y reciente, lo correcto es acudir al veterinario para identificar la causa y tratarla, ya que detrás puede haber un problema doloroso o que requiere intervención específica.
Otitis y oreja caída: una relación frecuente
La otitis externa es probablemente la causa adquirida más frecuente de cambios en la posición de la oreja en perros adultos. La inflamación del conducto auditivo y el dolor asociado hacen que el perro mantenga la oreja en una postura distinta a la habitual. En perros con oreja erecta, esto puede traducirse en que una oreja cae visiblemente, llamando la atención del cuidador. Tratar la otitis es la solución para que la oreja recupere su posición habitual, y el manejo lo veremos en otro artículo. Lo importante aquí es saber que, ante una oreja caída en un perro adulto, una de las primeras cosas a descartar es siempre la presencia de una otitis o de un problema en el conducto auditivo.
Othematoma: la oreja hinchada y caída
El othematoma es un cuadro relativamente frecuente que se produce cuando, por golpes o por sacudidas repetidas de la cabeza (a menudo asociadas a otitis o picores), se rompen pequeños vasos del cartílago de la oreja y se acumula sangre o líquido entre las capas del pabellón. La oreja aparece entonces hinchada, blanda al tacto, caliente y, con frecuencia, cae por el peso del líquido. Es una situación que requiere atención veterinaria. El tratamiento puede pasar por el drenaje, en algunos casos por la sutura del cartílago para evitar nuevas acumulaciones y, especialmente, por tratar la causa subyacente, normalmente la otitis o el picor que hizo que el perro se sacudiera tanto. Si el othematoma no se trata adecuadamente, la oreja puede quedar deformada de manera permanente.
Problemas neurológicos y oreja caída
En algunos casos, una oreja caída de aparición reciente puede tener un origen neurológico. La parálisis facial, por ejemplo, puede afectar a los músculos que mantienen la oreja en posición, y suele acompañarse de otros signos como caída del párpado o del labio del mismo lado. Estos cuadros requieren un diagnóstico veterinario completo, a veces con apoyo de un especialista en neurología, para identificar la causa concreta y aplicar el tratamiento adecuado. Aunque suenan alarmantes, muchas causas tienen buen pronóstico cuando se tratan a tiempo.
Soluciones cosméticas y la cuestión de la otopexia
Conviene mencionar que existe la otopexia, también llamada erróneamente a veces «amputación cosmética», que en algunos países se realiza con fines estéticos para conseguir orejas erectas en razas que tradicionalmente las llevaban cortadas. Esta práctica está prohibida o muy restringida en muchos países, incluida España para fines exclusivamente estéticos, por considerarse una intervención que no aporta beneficios al animal y que sí le supone dolor y riesgos quirúrgicos. La otopexia con fines puramente cosméticos no es una solución recomendable para la oreja caída, y conviene saber distinguirla de los procedimientos veterinarios indicados por motivos médicos.
Cuándo es momento de acudir al veterinario
Conviene acudir al veterinario si la oreja se cae de manera brusca en un perro que la tenía erecta, si hay hinchazón, calor, dolor o secreción, si hay mal olor o el perro sacude la cabeza con insistencia, si la oreja parece tener un cuerpo extraño dentro, si aparecen otros signos como caída del párpado o del labio del mismo lado, o si en un cachorro de raza de oreja erecta la oreja no sube tras el cambio de dientes y la fase normal de desarrollo. En general, ante cualquier duda, una consulta veterinaria es la mejor manera de tener un diagnóstico claro y un plan de actuación adecuado.
Aceptar lo que no se puede cambiar
Hay situaciones en las que la oreja caída no tiene un origen médico ni se debe a un problema concreto, sino simplemente a la genética del animal. Un perro con un cartílago que no se ha desarrollado del todo en su fase de crecimiento puede mantener una oreja caída de adulto sin que eso comprometa su salud, su bienestar ni su felicidad. En estos casos, no hay tratamiento real que cambie la situación, y la mejor solución es aceptar al perro tal como es. Una oreja caída no es un problema funcional ni un motivo de preocupación si el animal está sano y feliz, y muchos perros muestran rasgos únicos y entrañables precisamente gracias a esas pequeñas peculiaridades.
La oreja caída del perro puede tener muchas causas y, por eso, no hay una única solución. En cachorros de razas con oreja erecta, la mayoría de las orejas caídas se corrigen solas con el desarrollo y solo en algunos casos se utilizan técnicas profesionales de apoyo. En perros adultos, una oreja que cae bruscamente debe valorarse por el veterinario, porque suele indicar otitis, un othematoma, un cuerpo extraño o un problema neurológico, todos ellos con tratamientos específicos. La alimentación correcta durante el crecimiento, el cuidado de los oídos y la atención a cualquier cambio en la postura de la oreja son la base del manejo. Cuando la causa es simplemente genética y el perro está sano, la mejor solución es la aceptación. En cualquier caso, la consulta veterinaria es siempre el primer paso para resolver dudas y encontrar la mejor solución para cada situación.









