Los perros pueden sufrir infecciones respiratorias que recuerdan a nuestros resfriados o a la gripe, con tos, estornudos y mocos. La más conocida es la ‘tos de las perreras’. No se contagian con la gripe humana, pero sí entre perros, y conviene prevenirlas y tratarlas bien.
Síntomas de una infección respiratoria
- Tos, a veces seca y fuerte, con arcadas.
- Estornudos y secreción nasal u ocular.
- Decaimiento, algo de fiebre y menos apetito.
- En casos leves el perro sigue bastante activo; vigílalo igual.
Cómo prevenirlas
- Mantén el calendario de vacunas al día; existe vacuna para la tos de las perreras, útil si convive con muchos perros.
- Evita el contacto con perros con tos; es muy contagiosa.
- Sécalo bien tras mojarse y evita enfriamientos largos en cachorros y mayores.
- Cuida su estado general: buena alimentación, desparasitación y descanso refuerzan sus defensas.
Qué hacer si ya está resfriado
- Déjalo descansar en un sitio cálido y con agua fresca.
- No le des antigripales ni jarabes humanos: pueden ser tóxicos.
- Aíslalo de otros perros mientras tenga tos.
- Si en 2–3 días no mejora, tiene fiebre, no come o le cuesta respirar, acude al veterinario.
Ojo: en perros mayores o con problemas de corazón, la tos puede confundirse con un problema cardiaco; ante la duda, que lo valore el veterinario.
Este artículo es una guía informativa. Cada perro es un individuo y, ante cualquier duda sobre la salud o el comportamiento del tuyo, consulta siempre con tu veterinario o un educador canino.










