La coprofagia —el hábito de comer heces, propias o de otros animales— es tan desagradable como frecuente, y genera muchas dudas y preocupación. Aunque suele tener una explicación más banal de lo que parece, conviene descartar causas médicas y saber cómo corregirla.
¿Es normal?
En cachorros es relativamente común y muchas veces desaparece con la edad; también es natural que una perra limpie las heces de sus cachorros. En perros adultos es menos deseable, pero no es raro, y rara vez indica algo grave por sí solo.
Posibles causas
- Comportamentales: aburrimiento, ansiedad, búsqueda de atención o imitación
- Aprendidas: si de cachorro se le regañó por hacer sus necesidades en casa, puede «esconder la prueba»
- Dietéticas: dietas pobres, mala absorción de nutrientes o hambre
- Médicas: parásitos, problemas digestivos o enfermedades que aumentan el apetito
Cómo corregirla
- Recoge las heces de inmediato para que no tenga ocasión
- Refuerza y premia cuando se aleje de ellas o acuda a tu llamada
- No lo castigues: el castigo suele empeorar la conducta y aumentar la ansiedad
- Aumenta su ejercicio y estimulación mental si hay aburrimiento
- Revisa que su alimentación sea completa y de calidad
Cuándo acudir al veterinario
Conviene una revisión si la conducta aparece de repente en un adulto, si come heces de forma compulsiva, o si hay otros síntomas como pérdida de peso, mucho apetito, diarrea o decaimiento. El veterinario descartará parásitos y problemas de absorción, y podrá orientar el abordaje del comportamiento.
Higiene importante
Un perro con este hábito debe estar bien desparasitado y al día de vacunas, ya que las heces pueden transmitir parásitos y enfermedades. Cuida también su higiene bucal.
Este artículo es una guía informativa. Cada perro es un individuo y, ante cualquier duda sobre la salud o el comportamiento del tuyo, consulta siempre con tu veterinario o un educador canino.










