Las pulgas son el parásito externo más común del perro y, además de picor, pueden transmitir otros parásitos y causar alergias. Detectarlas pronto es fácil si sabes dónde mirar, y eliminarlas pasa por tratar al perro y también el entorno.
Señales de que tiene pulgas
- Se rasca, se muerde o se lame mucho, sobre todo en la base de la cola, ingles y barriga.
- Puntitos negros en el pelo (el excremento de la pulga): ponlos sobre papel húmedo y, si se vuelven rojizos, es sangre digerida: confirma pulgas.
- Pequeñas heridas, costras o pérdida de pelo por el rascado.
- A veces ves la propia pulga moviéndose entre el pelo.
Cómo eliminarlas del perro
- Usa un antiparasitario específico: pipeta, collar, comprimido o champú, según lo que recomiende tu veterinario.
- Pasa una lendrera (peine de púas finas) para retirar pulgas y huevos.
- Repite el tratamiento según las indicaciones: un solo día no basta para romper el ciclo.
No olvides el entorno (lo que casi todos fallan)
Solo una parte de las pulgas está sobre el perro; el resto (huevos y larvas) está en la casa: cama, alfombras, sofá, grietas del suelo. Si no tratas el ambiente, las pulgas vuelven en días. Lava la cama del perro a 60 °C, aspira a fondo (y tira la bolsa) y, en infestaciones fuertes, valora un antiparasitario ambiental.
Cuándo consultar al veterinario
- Hay heridas, mucha pérdida de pelo o signos de alergia a la picadura.
- La infestación no cede pese al tratamiento.
- Cachorros muy pequeños: la anemia por pulgas puede ser grave en ellos.
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Este artículo es una guía informativa. Cada perro es un individuo y, ante cualquier duda sobre la salud o el comportamiento del tuyo, consulta siempre con tu veterinario o un educador canino.










