Descubre por qué tu perro se lame la pata
Es una escena muy habitual: estamos en casa y, de pronto, nos damos cuenta de que el perro lleva un buen rato lamiéndose una pata, con insistencia, casi de forma obsesiva. Que un perro se lama las patas de vez en cuando es completamente normal y forma parte de su aseo natural, pero cuando ese lamido se vuelve frecuente, intenso o se concentra siempre en la misma pata, es una señal de que algo puede estar ocurriendo. Detrás de este comportamiento hay siempre una causa, y entenderla es el primer paso para ayudar a nuestro perro. En este artículo te explicamos por qué tu perro se lame la pata, cuáles son las posibles causas, cuándo conviene preocuparse y cómo actuar de la forma correcta.
¿Es normal que un perro se lama las patas?
Lo primero que conviene aclarar es que lamerse las patas, en sí mismo, es un comportamiento natural en los perros. Los perros utilizan la lengua para asearse, y dedicar un rato a lamerse las patas como parte de su higiene, después de un paseo o de forma ocasional, es algo normal y que no debe preocupar. Un lamido tranquilo, breve y esporádico forma parte del comportamiento habitual de cualquier perro.
El problema aparece cuando ese lamido deja de ser ocasional y se convierte en algo frecuente, intenso, repetitivo o incluso compulsivo. Cuando un perro se lame una pata, o varias, de forma insistente, durante mucho tiempo, una y otra vez, y especialmente cuando se concentra siempre en la misma zona, eso ya no es un simple aseo: es una señal de que algo le está pasando. Ese lamido excesivo puede llegar a provocar, además, problemas añadidos, como zonas de pelo desgastado, piel irritada, enrojecida o húmeda, e incluso heridas o lesiones por el propio roce constante de la lengua. Por eso, ante un perro que se lame la pata de forma exagerada, lo importante es convertirse en una especie de detective y averiguar la causa. Y, como veremos, esa causa puede ser muy variada.
Causas físicas: algo le molesta en la pata
Una de las explicaciones más frecuentes y más lógicas de que un perro se lama insistentemente una pata es que tenga, sencillamente, algo en esa pata que le molesta o le duele. El lamido es una forma instintiva que tiene el perro de atender una zona que le resulta incómoda.
Las posibilidades son muchas. El perro puede tener clavada una pequeña espina, una astilla, una semilla o, muy especialmente, una espiga, esas semillas de aspecto puntiagudo que en determinadas épocas se clavan con facilidad entre los dedos de los perros y que pueden causar problemas serios si no se retiran. Puede tener una herida, un corte o una rozadura en la almohadilla o entre los dedos. Puede tener las almohadillas resecas, agrietadas o irritadas. Puede haber pisado alguna sustancia que le molesta o que le ha irritado la piel. Puede tener una uña dañada, rota o demasiado larga, o un problema en alguna de ellas. E incluso puede haber un problema de tipo articular o de dolor en la pata o en la zona, que le lleva a lamerse buscando alivio. Por todo esto, ante un perro que se lame una pata, una de las primeras cosas que conviene hacer es revisar con cuidado esa pata, mirando las almohadillas, los espacios entre los dedos y las uñas, en busca de algo evidente. Y si no se encuentra nada o el problema persiste, hay que acudir al veterinario.
Alergias y problemas de piel
Una de las causas más habituales del lamido insistente de las patas en los perros son las alergias y los problemas dermatológicos. Las alergias son muy frecuentes en los perros, y uno de sus síntomas característicos es, precisamente, el picor, que el perro intenta aliviar lamiéndose, mordisqueándose y rascándose, y las patas son una de las zonas que más se ven afectadas.
Los perros pueden tener alergias de distintos tipos, relacionadas con la alimentación, con sustancias del entorno o con otros factores, y muchas de ellas se manifiestan con picor y con problemas de piel. Un perro alérgico puede lamerse las patas de forma constante porque le pican, y ese lamido continuo, a su vez, empeora el estado de la piel, creando un círculo difícil de romper. Además de las alergias, existen otros problemas de piel, como las dermatitis o las infecciones cutáneas, que también provocan picor y molestias y que pueden llevar al perro a lamerse las patas. Las infecciones de la piel entre los dedos son, de hecho, una causa relativamente frecuente de lamido en esa zona. Cuando detrás del lamido hay un problema dermatológico o una alergia, es imprescindible la intervención del veterinario, que es quien puede diagnosticar la causa y orientar el tratamiento adecuado.
Causas emocionales: estrés, ansiedad y aburrimiento
No todas las causas del lamido de patas son físicas. El comportamiento de lamerse las patas también puede tener un origen emocional. El estrés, la ansiedad y el aburrimiento pueden llevar a un perro a lamerse de forma repetitiva, y este es un aspecto que conviene tener muy en cuenta.
El lamido repetitivo es, en ocasiones, una conducta que los perros utilizan para autocalmarse, para liberar tensión o para gestionar la ansiedad, de forma parecida a ciertas conductas repetitivas en las personas. Un perro que sufre estrés, que pasa demasiadas horas solo, que no recibe suficiente ejercicio o estimulación, que se aburre o que vive en un entorno que le genera inseguridad puede empezar a lamerse las patas de forma compulsiva. En estos casos, el lamido puede llegar a convertirse en un hábito muy arraigado, casi en una conducta obsesiva, que el perro repite incluso cuando ya no hay una causa física. Distinguir si el lamido tiene un origen físico o emocional no siempre es sencillo, y a menudo ambos factores se entremezclan, ya que una molestia física puede iniciar el lamido y este puede convertirse después en un hábito. Por eso, cuando se sospecha un componente emocional, conviene abordar tanto el bienestar general del perro como, si hace falta, buscar la ayuda de un profesional del comportamiento.
Cómo abordar el problema correctamente
Sabiendo que las causas pueden ser muy diversas, la forma de abordar el problema debe seguir un orden lógico. El primer paso es revisar la pata del perro con cuidado, buscando algo evidente: una espiga, una herida, una uña dañada, una zona irritada. A veces, la causa está a la vista y se puede identificar de inmediato.
El segundo paso, fundamental, es acudir al veterinario si el lamido es persistente, intenso, si se concentra siempre en la misma zona, si ya ha provocado heridas o pérdida de pelo, o si no se encuentra una causa evidente. El veterinario podrá explorar la pata y al perro, valorar si hay un problema físico, una alergia, una infección, un problema articular u otra causa, y determinar el tratamiento adecuado. No conviene demorar esta visita, porque el lamido continuo puede empeorar la situación y agravar los problemas de piel. El veterinario es, además, quien puede orientar sobre si detrás del comportamiento hay un componente emocional.
En cuanto al manejo, hay una norma importante: no castigar ni reñir al perro por lamerse. El castigo no resuelve la causa y, si hay un componente de estrés o ansiedad, lo empeora. Lo que hay que hacer es averiguar y tratar la causa. Si el problema tiene un componente emocional, conviene revisar el bienestar general del perro: asegurarse de que hace suficiente ejercicio, de que tiene estimulación mental, de que no pasa demasiadas horas solo o aburrido, y de que vive en un entorno tranquilo. En los casos de lamido compulsivo o muy arraigado, la ayuda de un veterinario y, si es necesario, de un especialista en comportamiento canino es muy recomendable. Mientras se identifica y se trata la causa, el veterinario también puede indicar cómo proteger la zona afectada si el lamido ya ha provocado lesiones.
Cuándo acudir al veterinario sin demora
Aunque el lamido ocasional sea normal, hay situaciones en las que conviene acudir al veterinario sin demora. Es el caso cuando el lamido es muy intenso y constante, cuando ya ha provocado heridas, llagas, pérdida de pelo o piel claramente irritada o enrojecida, cuando el perro cojea o muestra dolor, cuando se aprecia inflamación, mal olor o secreción en la pata, cuando se sospecha que hay algo clavado, como una espiga, o cuando el lamido se acompaña de otros signos de malestar.
También conviene una valoración profesional cuando el lamido se ha convertido en un comportamiento compulsivo que el perro repite sin parar, ya que en ese caso, además de descartar causas físicas, puede ser necesario abordar el componente conductual. En general, ante la duda, siempre es mejor consultar: el veterinario podrá determinar qué le ocurre al perro y cómo ayudarlo.
El lamido de patas, una señal que conviene escuchar
Que un perro se lama las patas de vez en cuando es normal y forma parte de su aseo. Pero cuando ese lamido se vuelve frecuente, intenso, repetitivo o se concentra siempre en la misma pata, deja de ser un simple aseo y se convierte en una señal de que algo le ocurre a nuestro perro. Detrás de ese comportamiento hay siempre una causa que merece la pena descubrir.
Esa causa puede ser física, como una espiga o un objeto clavado, una herida, un problema en las almohadillas o en las uñas, o una molestia o dolor en la pata. Puede ser dermatológica, como una alergia, una dermatitis o una infección de la piel, problemas que provocan picor y que son una causa muy frecuente del lamido. Y puede ser emocional, ya que el estrés, la ansiedad y el aburrimiento también llevan a algunos perros a lamerse de forma compulsiva. A menudo, los factores físicos y emocionales se entremezclan.
El camino correcto es claro: revisar la pata en busca de algo evidente, acudir al veterinario cuando el lamido es persistente o ya ha causado problemas, no castigar nunca al perro, y abordar tanto la causa física como, si la hay, la emocional, cuidando el bienestar general del animal. Con observación, paciencia y la ayuda del veterinario, la mayoría de estos problemas tienen solución. Tu perro no se lame la pata por capricho: te está diciendo, a su manera, que algo le pasa, y descubrir qué es y ayudarlo es la mejor forma de cuidarlo.
La información de este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional. Ante un lamido persistente o cualquier problema en las patas de tu perro, consulta siempre con tu veterinario de confianza.









