Cómo quitar el hipo a un perro
La guía completa para entender, aliviar y prevenir el hipo en tu compañero canino
Estás tranquilamente con tu perro descansando y, de pronto, escuchas ese sonido tan reconocible que parece a la vez gracioso y preocupante: un pequeño «¡hip!» tras otro, sacudiendo levemente el cuerpo de tu compañero peludo. El hipo en perros es una de las experiencias más universales y, a la vez, más malinterpretadas. Algunos dueños se asustan pensando que es señal de un problema grave. Otros lo encuentran gracioso y no le dan importancia. La verdad está en el punto medio: el hipo canino es generalmente inofensivo, pero hay situaciones concretas que merecen atención y trucos sencillos para aliviarlo cuando se prolonga. En este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber sobre el hipo canino: por qué ocurre, cómo aliviarlo, cuándo preocuparse y cómo prevenirlo en el futuro.
Qué es exactamente el hipo canino
El hipo, tanto en humanos como en perros, es una contracción involuntaria del diafragma, el músculo que separa el tórax del abdomen y que regula la respiración. Cuando el diafragma se contrae bruscamente sin coordinarse con la respiración normal, el aire entra de golpe en los pulmones y al chocar contra las cuerdas vocales cerradas produce ese característico «hip» sonoro. Es un reflejo respiratorio que comparte el ser humano con muchos mamíferos. En los perros funciona exactamente igual que en nosotros, aunque puede sonar ligeramente diferente debido a las particularidades anatómicas de su tracto respiratorio.
Cachorros: los principales protagonistas del hipo
Si has notado que tu cachorro hipa más que un perro adulto, no es casualidad. Los cachorros presentan episodios de hipo con muchísima más frecuencia que los adultos, hasta el punto de que es uno de los comportamientos más característicos de los primeros meses de vida. Las razones son varias: su diafragma está en pleno desarrollo y aún no controla perfectamente las contracciones, su sistema nervioso está madurando, su entusiasmo al comer y beber les lleva a tragar aire con frecuencia, y sus periodos de juego intenso pueden alterar la respiración. La buena noticia es que esta tendencia disminuye notablemente a partir del primer año de vida.
Causas más frecuentes del hipo en perros
Las causas más habituales del hipo canino son: comer demasiado rápido, beber agua con avidez, tragar mucho aire mientras come o ladra, excitación o estrés emocional, ejercicio intenso seguido de descanso brusco, cambios bruscos de temperatura corporal, sueño profundo con respiración irregular, ingestión de alimentos muy fríos o muy calientes, llenado excesivo del estómago. En la mayoría de los casos, el hipo es un fenómeno completamente benigno que aparece tras alguna de estas situaciones y se resuelve por sí solo en pocos minutos.
Comer demasiado rápido: la causa número uno
Si tu perro tiene tendencia a hipar después de cada comida, es probable que esté comiendo demasiado rápido. Los perros voraces que devoran su ración en pocos segundos tragan grandes cantidades de aire junto con el alimento. Este aire en el estómago presiona contra el diafragma desde abajo, irritándolo y provocando las contracciones que generan el hipo. La solución pasa por desacelerar el ritmo de alimentación con herramientas específicas o trucos simples que veremos más adelante.
Beber agua con ansiedad
El segundo gran motivo del hipo canino es el consumo rápido de agua. Cuando un perro bebe con avidez (después de un paseo, en días calurosos o por simple costumbre), traga grandes burbujas de aire que llegan al estómago. Estas burbujas presionan el diafragma desde abajo y desencadenan las contracciones rítmicas del hipo. Algunos perros desarrollan este patrón como hábito instalado y son hipadores crónicos cada vez que beben. Los bebederos lentos y la moderación en el acceso al agua tras esfuerzos intensos pueden ayudar.
El truco más sencillo: agua a sorbos pequeños
Cuando tu perro empieza a hipar, una de las soluciones más efectivas es ofrecerle pequeños sorbos de agua tibia. El acto de tragar repetidamente ayuda a relajar el diafragma y romper el patrón rítmico del hipo. Ofrécele unos tres o cuatro sorbos pequeños separados por unos segundos. No le des grandes cantidades de golpe, ya que esto puede empeorar la situación. El agua a temperatura ambiente o ligeramente tibia funciona mejor que el agua muy fría, que podría aumentar el espasmo diafragmático.
Cambiar el ritmo respiratorio mediante el juego
Otro truco efectivo es romper el patrón respiratorio del hipo cambiando el estado del perro. Saca un juguete favorito, propón una pequeña sesión de juego tranquilo, ofrece una golosina interesante o llama su atención de forma agradable. El cambio en la respiración y la concentración suele interrumpir el ciclo del hipo en pocos segundos. Este método funciona porque la respiración se altera al cambiar de actividad, descoordinando el patrón de contracciones diafragmáticas.
Masaje suave en el pecho
Un masaje suave en el pecho y la zona del diafragma puede ayudar a relajar la musculatura y detener el hipo. Coloca a tu perro tumbado de lado o boca arriba si lo permite, y con la palma de la mano realiza movimientos circulares suaves sobre la zona del esternón y costillas inferiores durante uno o dos minutos. Este masaje tiene un doble efecto: relaja físicamente el diafragma y aporta calma emocional al perro. Es especialmente útil en cachorros muy activos que han hipado tras un periodo de excitación.
Una golosina densa y suave
Ofrecer al perro una golosina densa y de fácil masticación puede interrumpir el hipo eficazmente. Una cucharadita pequeña de yogur natural sin azúcar, un trozo blando de manzana sin pepitas, una pequeña ración de calabaza cocida o incluso un poco de pasta para perros bien blanda. El acto de masticar concentra la atención del perro y la deglución regula la respiración, rompiendo el ciclo. Asegúrate de que la golosina sea segura, no demasiado dulce y proporcionada al tamaño del animal.
Caminar tranquilamente
Si el hipo persiste, una caminata suave puede ser la solución. Sal con tu perro a dar un pequeño paseo tranquilo de cinco a diez minutos. El movimiento ayuda a regular la respiración y favorece la digestión, dos factores que suelen colaborar para frenar el hipo. Evita pasos rápidos o ejercicio intenso, que podrían tener el efecto contrario. La idea es promover una respiración más regulada y un cambio de contexto que rompa el patrón espasmódico.
Mantener la calma del dueño
Aunque parezca obvio, mantener la calma cuando tu perro tiene hipo es muy importante. Los perros son muy sensibles al estado emocional de sus humanos. Si te muestras nervioso o preocupado, tu perro lo captará y aumentará su propia tensión, lo cual puede prolongar el hipo. Habla con voz suave, acaríciale tranquilamente y transmite que no pasa nada. Esta calma compartida suele ayudar a que el episodio se resuelva más rápido. En la mayoría de casos, el hipo simplemente desaparece solo en unos minutos sin intervención alguna.
Lo que NUNCA debes hacer
Hay algunas técnicas populares que jamás debes aplicar a un perro. NO le asustes intencionadamente con ruidos fuertes para «quitarle el hipo», como se hace a veces con humanos: puedes generarle trauma y los resultados no son mejores. NO le mantengas la nariz tapada para que aguante la respiración, técnica peligrosa que puede causar pánico y problemas respiratorios. NO le obligues a beber agua de golpe poniendo el cuenco frente a su cara: puede atragantarse. NO le des medicamentos humanos para el hipo: muchos son tóxicos para perros. Estas técnicas no solo no funcionan sino que pueden causar problemas más serios.
Cómo prevenir el hipo a largo plazo
Si tu perro hipa con frecuencia, hay medidas preventivas eficaces. Usa comederos lentos con relieves que obligan al perro a comer más despacio. Divide la ración diaria en tres o cuatro tomas más pequeñas en lugar de una o dos abundantes. Coloca el comedero a una altura adecuada para que no tenga que agacharse demasiado. Asegúrate de que tiene acceso constante a agua para que no beba con ansiedad. Evita el ejercicio inmediatamente antes y después de las comidas. Controla la temperatura de los alimentos para que no estén ni muy fríos ni muy calientes.
Comederos antivoracidad: una buena inversión
Los comederos antivoracidad son uno de los inventos más útiles para perros voraces que hipan tras comer. Tienen relieves, columnas u obstáculos en su interior que obligan al perro a buscar el pienso entre ellos, ralentizando significativamente el ritmo de ingesta. Marcas como Outward Hound, Trixie Slow Feed, Kong Wobbler o JW Pet Skid Stop Slow Feeder ofrecen modelos variados. La inversión es modesta y los beneficios incluyen menos hipo, mejor digestión, menos riesgo de torsión gástrica en razas grandes y mayor entretenimiento durante las comidas.
Cuándo el hipo dura demasiado
La mayoría de los episodios de hipo en perros duran entre dos y diez minutos. Si tu perro presenta hipo que se prolonga más allá de una hora sin interrupción, conviene prestar atención. Aunque generalmente sigue siendo benigno, episodios extremadamente prolongados pueden indicar problemas subyacentes como inflamación gástrica, parásitos intestinales o problemas respiratorios. Si el hipo persiste más de dos horas seguidas, contacta con tu veterinario para descartar causas que requieran tratamiento específico.
Signos que indican que conviene consultar al veterinario
Hay señales que deben alertarte y motivar una visita veterinaria. Hipo que se acompaña de respiración trabajosa o dificultad para respirar. Hipo combinado con vómitos repetidos. Cambios de color en las mucosas (palidez, cianosis). Decaimiento general acompañando al hipo. Hipo que ha aparecido tras la ingesta de algún producto sospechoso. Hipo recurrente diario que no se explica por las causas habituales. Cualquier combinación de estos signos justifica una consulta para descartar problemas que el hipo podría estar señalando.
El hipo durante el sueño
Si has visto a tu perro hipar mientras duerme, no te alarmes. Es un fenómeno habitual relacionado con los movimientos respiratorios irregulares de las fases REM del sueño. Durante el sueño profundo el diafragma puede experimentar contracciones espontáneas que generan hipo breve. Generalmente no despiertan al perro y se resuelven solos en pocos segundos. Es completamente normal especialmente en cachorros, que pasan más horas en sueño REM que los adultos. No es necesario despertarlo ni intervenir.
El hipo combinado con eructos
Cuando el hipo se combina con eructos frecuentes, casi siempre la causa es el exceso de aire tragado durante la comida o la bebida. El perro libera ese aire por la boca (eructos) y al mismo tiempo presenta hipo por la irritación del diafragma. En estos casos, las medidas preventivas relacionadas con la velocidad de ingesta son las más eficaces. Si el patrón es muy frecuente, considera usar comederos antivoracidad y revisar la postura de tu perro al comer.
Hipo en perros mayores
En perros séniors, el hipo suele ser menos frecuente que en cachorros pero merece más atención cuando aparece. Los perros mayores pueden tener problemas digestivos crónicos, reflujo gástrico o debilitamiento de la musculatura respiratoria que predispone al hipo. Si tu perro mayor empieza a hipar con frecuencia, especialmente si no es algo habitual en él, comenta el cambio con tu veterinario. Una revisión geriátrica puede identificar causas tratables que mejoran su bienestar.
Hipo tras vacunación o medicación
Algunos perros presentan hipo tras recibir ciertas vacunas o medicamentos, especialmente sedantes o antieméticos. Es un efecto secundario poco frecuente pero documentado. Suele ser autolimitado y desaparece sin tratamiento en pocas horas. Si tu perro hipa intensamente tras una intervención veterinaria, comunícalo al profesional para que valore si está relacionado con algún medicamento administrado y si requiere ajuste.
Diferencias con otros sonidos respiratorios
Conviene distinguir el hipo de otros sonidos respiratorios que pueden confundirse. La tos canina es más profunda, repetitiva y suele acompañarse de movimientos del cuello. El estornudo invertido es un fenómeno muy característico de razas pequeñas con sonido aspirativo intenso. Los ronquidos son sonidos respiratorios continuos durante el sueño. Los jadeos son respiración rápida con boca abierta. El hipo se distingue por sus contracciones rítmicas regulares con sonido breve y agudo. Identificar correctamente lo que escuchas te ayuda a actuar adecuadamente.
Estornudo invertido: el primo confuso del hipo
El estornudo invertido es un fenómeno parecido al hipo que asusta a muchos dueños. Consiste en episodios de inhalaciones rápidas y ruidosas como si el perro intentara aspirar aire con fuerza. Suele durar entre 15 segundos y un minuto y se resuelve solo. Es especialmente frecuente en razas pequeñas y braquicéfalas. Aunque impresiona, generalmente es benigno y solo requiere consulta veterinaria si se repite con mucha frecuencia. Aprender a distinguirlo del hipo te evita confusiones.
Hipo en cachorros recién adoptados
Los cachorros recién adoptados suelen hipar con frecuencia durante las primeras semanas en su nuevo hogar. Esto se debe a la combinación de su edad (hipo fisiológico del cachorro), el estrés de la adaptación al nuevo entorno y los cambios en la alimentación. Es completamente normal y suele disminuir conforme el cachorro se asienta en su nueva rutina. Ofrece ambiente tranquilo, comidas regulares en horarios fijos, ritmo de alimentación pausado y cariño abundante para facilitar la transición.
Alimentación y prevención del hipo
La calidad y formato de la alimentación influyen directamente en la frecuencia del hipo. Los piensos de croqueta pequeña son más fáciles de tragar y generan menos aire. Los piensos húmedos suelen ingerirse más despacio que los secos. La alimentación BARF puede generar hipo si los trozos son demasiado grandes o se ofrecen en porciones que el perro engulle con voracidad. Adaptar la presentación de la comida a las particularidades de tu perro puede reducir significativamente los episodios de hipo.
Mitos comunes sobre el hipo canino
Hay creencias erróneas que conviene aclarar. El primer mito sostiene que «el hipo en los perros significa que están creciendo», lo cual no tiene base científica. Otro mito asegura que «asustar al perro le quita el hipo como a los humanos», técnica desaconsejada y poco efectiva. Un tercer mito afirma que «los perros hipan porque tienen parásitos siempre», confundiendo causa ocasional con causa universal. Conocer estos mitos te permite no preocuparte innecesariamente ni aplicar técnicas inadecuadas.
El hipo como momento entrañable
Más allá de los aspectos técnicos, el hipo canino es uno de esos momentos cotidianos que generan ternura. Ver a tu perro con su pequeño «hip» rítmico mientras duerme, o tras una comida especialmente apetitosa, es parte de la convivencia compartida. Mientras sea ocasional y no se acompañe de signos preocupantes, puedes simplemente observarlo con cariño, ayudar si parece molestarle, y dejar que pase. Es uno de esos detalles que humanizan la relación con tu compañero peludo.
Un fenómeno benigno con soluciones sencillas
El hipo en perros es generalmente un fenómeno benigno y pasajero que se resuelve solo en pocos minutos. Los trucos sencillos como ofrecer agua a sorbos pequeños, propiciar un cambio de actividad, masajear el pecho o esperar pacientemente suelen ser suficientes. Las medidas preventivas centradas en la velocidad de ingesta de comida y agua resuelven la mayoría de los casos recurrentes. Solo conviene consultar al veterinario si el hipo es muy prolongado o se acompaña de otros síntomas. Con la información de este artículo, puedes manejar con seguridad y tranquilidad cualquier episodio de hipo que presente tu mejor amigo peludo.
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